Bienvenido al sitio web del Proyecto METABARPARK. El proyecto trata de aplicar las nuevas tecnologías de secuenciación masiva para caracterizar las comunidades bentónicas presentes en los Parques Nacionales Españoles, utilizando ADN ambiental (metabarcoding). Nuestro principal objetivo es caracterizar la biodiversidad oculta que normalmente pasa desapercibida mediante los métodos convencionales. Así mismo, intentaremos estudiar los impactos de las algas invasoras sobre las comunidades bentónicas.

domingo, 10 de abril de 2016

METABARPARK en el taller “Application of genomic tools for benthic monitoring”


El 4 y 5 de abril, en el Museo de Historia Natural de Ginebra (Suiza), tuvo lugar el taller “application of genomic tools for benthic monitoring of marine environment: from technology to legal and socio-economic aspects”, organizado por el Prof. Jan Pawlowski de la Universidad de Ginebra (http://goo.gl/forms/V9bLHtyJBk).

El forum tenía como objetivo el intercambio de ideas sobre el potencial de las técnicas de eDNA (ADN ambiental) para determinar la biodiversidad y el impacto de las actividades humanas en ella. En el mismo participaron profesionales ambientalistas, miembros de organizaciones internacionales reguladoras, y científicos.

Las presentaciones y las discusiones fueron muy estimulantes, y la idea general es que los indicadores derivados del ADN pueden ser utilizados de forma efectiva en el campo de  la monitorización ambiental (como ya lo son en otras disciplinas). Sin embargo, es necesario un mayor desarrollo y estandarización antes de que se puedan usar rutinariamente de forma conjunta con técnicas basadas en morfología. Se planteó también que puedan sustituir a estas últimas, que son muy lentas, requieren mucho tiempo y dependen de la disponibilidad de taxónomos especialistas, que está disminuyendo en todo el mundo.

Xavier Turon y Owen Wangensteen contribuyeron al taller con la presentación “Issues in metabarcoding of marine bentos”, en la que discutieron sobre diversos aspectos controvertidos, como el uso de ADN o de ARN, la elección entre el gen 18S rDNA o el gen COI, o el uso de umbrales fijos o flexibles para agrupar las secuencias en Unidades Operativas (MOTUs). En la presentación se usaron los resultados del proyecto METABARPARK.



Xavier Turon y Tom Wilding, del Scottish Association for Marine Science, a la entrada del Museo de Historia Animal, con una encantadora mascota!


miércoles, 20 de enero de 2016

Trabajando con los datos

Ya hemos procesado las muestras, extraído el ADN, y amplificado los genes seleccionados de las muestras recogidas en los segundos muestreos (2015) realizados en cada Parque. Recibimos las secuencias en noviembre (para el gen COI) y en diciembre (para el gen 18S). Por tanto ya tenemos toda la información genética de los muestreos realizados en 2014 y 2015 en las Islas Cíes y en el Archipiélago de Cabrera.

En los últimos meses hemos estado muy ocupados trabajando en los análisis bioinformáticos de esta gran cantidad de datos. Hemos tenido que adaptar y mejorar los programas disponibles, hemos escrito nuestros propios programas, y hemos probado diferentes opciones a cada paso del proceso.

Ahora mismo estamos redactando el borrador de nuestro primer manuscrito para publicación con los resultados de los primeros muestreos, con la caracterización de la biodiversidad y la comparación de comunidades dentro y entre los Parques. También hemos construido una base de datos global con todas las secuencias obtenidas en 2014 y 2015 que está siendo analizado para determinar los cambios temporales en la estructura de comunidades de ambos Parques. Esperamos tener resultados interesantes pronto!




Tesis de Máster con resultados de Metabarpark


En noviembre del 2015, Manuel Orobitg, estudiante del Máster en Oceanografía y Gestión del Medio Marino de la Universidad de Barcelona, presentó su memoria final de Máster titulada “Morfología vs metabarcoding. Comparación de técnicas de determinación de la biodiversidad en fondos de Maërl”, bajo la supervisión de Xavier Turon, Creu Palacín y Owen Wangensteen.


Imagen de la toma de una muestra de Maërl en las Islas Cíes


En este estudio, Manuel analizó morfológicamente muestras recogidas al mismo tiempo que las de los estudio genéticos en los fondos detríticos de las Islas Cíes y del Archipiélago de Cabrera. Los análisis se centraron en tres de los grupos más representativos: poliquetos, artrópodos y moluscos. Se identificaron al nivel taxonómico más bajo posible, con la ayuda de taxónomos (gracias Daniel Martin i Lídia Delgado), las especies presentes en las fracciones de 10 y 1 mm. Igualmente se obtuvieron valores de biomasa (peso). Los análisis morfológicos detectaron 77, 45 y 44 morfoespecies de poliquetos, artrópodos y moluscos, respectivamente. Por su parte, los estudios genéticos permitieron identificar 182, 245 y 70 MOTUs, respectivamente, en las mismas fracciones de talla. Por tanto, el metabarcoding permitió determinar una mayor diversidad, aunque la precisión taxonómica alcanzada fue mayor con morfología. Por otro lado, todos los parámetros estructurales (curvas de dominancia de biomasa, patrones de alfa- y beta-diversidad) fueron marcadamente diferentes entre los datos de metabarcoding y de morfología, indicando que los dos métodos capturan aspectos diferentes de la estructura de biodiversidad presente. Los inventarios morfológicos tienen a estar cuantitativamente dominados por unas pocas especies, mientras que con metabarcoding se encuentra una distribución más equitativa de la biomasa de los MOTUs dominantes.

Artrópodos obtenidos en la fracción de 1 mm de una muestra

lunes, 23 de noviembre de 2015

El Proyecto Metabarpark en los Seminarios del IRBio

El Proyecto Metabarpark estará presente en la sesión de seminarios organizada por el IRBio (Instituto para la Investigación en Biodiversidad) en la Facultad de Biología de la Universidad de Barcelona, este Jueves 26 de Noviembre.

Xavier Turon hablará sobre "La Crisis de la Biodiversidad y el impedimento taxonómico: ¿qué puede ofrecer el metabarcoding de comunidades?" y  Owen Wangensteen le seguirá con una charla sobre "Metabarcoding de comunidades marinas de fondos duros, la biodiversidad nunca vista".

¡La entrada es libre y estáis todos invitados!


jueves, 5 de noviembre de 2015

Metabarpark en el curso “Nuevas tecnologías aplicadas al control y seguimiento de especies invasoras”

Del 19 al 23 de octubre, el Organismo Autónomo Parques Nacionales organizó un curso de formación sobre nuevas tecnologías aplicadas a especies invasoras en la sede del Parque Nacional de las Islas Atlánticas (Vigo). El curso estaba dirigido a técnicos, guardas y personal de Parques Nacionales.


Xavier Turon fue invitado como ponente para la sesión “Tècnicas genéticas y especies invasoras”. Fue una agradable experiencia poder hablar ante una audiencia interesada en el tema y que planteó preguntas muy adecuadas. También fue un placer encontrar de Nuevo a los amigos del Parque Nacional de las Islas Atlánticas (Pepín, Vicente, Mercedes…), gracias por vuestra hospitalidad, como siempre!

Segunda campaña en Cabrera

Del 2 al 8 de octubre se realizó la segunda campaña prevista en el Parque Nacional del Archipiélago de Cabrera. Al igual que el año pasado, realizamos una campaña conjunta con los investigadores del Proyecto CORCLIM, lo que nos permitió optimizar los costes y la logística, así como intercambiar experiencias.


De izquierda a derecha, Xavier Turon, Pol Capdevila, Kike Ballesteros... in action! (foto: Eneko Aspillaga)

Las siempre azules aguas de Cabrera (foto: Eneko Aspillaga)


En campaña trabajamos de nuevo en la Imperial, donde recogimos muestras de las mismas comunidades que el año anterior, y además pudimos muestrear una comunidad dominada por el alga invasora Caulerpa cylindracea a 30 m de profundidad. El tiempo no acompañó en exceso, y tuvimos que solucionar diversos problemas, como la rotura del compresor, pero finalmente pudimos regresar con todas las muestras previstas.

Imagen de la comunidad dominada por Caulerpa cylindracea (foto: Eneko Aspillaga)



En estos momentos las muestras recogidas en mayo en las Cíes y en octubre en Cabrera han sido ya separadas en fracciones de talla, su ADN extraído, y se están amplificando los dos genes que se van a usar, 18S y COI. En una o dos semanas las muestras se enviarán a Fasteris (Suiza) para realizar la secuenciación masiva.

sábado, 5 de septiembre de 2015

La importancia de barcodearse

por Owen S. Wangensteen

Cuando, en 2003, el biólogo canadiense Paul Hebert propuso la creación de una base de datos pública de secuencias cortas, con el fin de identificar muestras biológicas a partir únicamente de estos fragmentos (DNA-barcodes), no encontró la respuesta unánime que podríamos esperar hoy en día. Los detractores fueron muchos e hicieron bastante ruido (científico). Según Laurence Packer, los artículos científicos publicados entre 2004 y 2.007 criticando y oponiéndose al DNA-barcoding fueron más numerosos (y más citados) que los artículos escritos por los pioneros del barcoding que apoyaron la idea. Entonces, ocurrió un milagro: al ir creciendo las bases de datos públicas, el DNA-barcoding empezó a demostrar su utilidad de una gran variedad de formas. Desde cuestiones de taxonomía básica largamente disputadas hasta medicina forense, pasando por ecología fluvial, ciencias agrícolas, control de brotes de enfermedades, seguridad alimentaria o conservación de la biodiversidad, todos se aprovecharon del DNA-barcoding de maneras que muy pocos habrían imaginado tan sólo unos años antes.

Las reticencias se basaban principalmente en falsas preocupaciones y algunos miedos ancestrales. Los taxónomos morfológicos argumentaban que ninguna pequeña secuencia podría reemplazar sus meticulosas observaciones y concienzudas interpretaciones morfológicas mientras, en su interior, temían perder sus puestos de trabajo. Los genetistas avisaban de que los genomas eran demasiado complejos para ser reducidos a sólo una secuencia de trescientos pares de bases. Los ecólogos creían que los métodos moleculares eran demasiado caros y quedaban más allá de su campo de experiencia. Todos estaban equivocados.

El DNA-barcoding no pretende (y nunca va a) reemplazar a los taxónomos. Como mucho, el DNA barcoding reemplazará a las claves de identificación tradicionales (¡que, probablemente, estaban ya condenadas a desaparecer de todos modos!). Las claves de identificación suelen ser una pesadilla incluso para los taxónomos expertos y son completamente inútiles para grupos que incluyan miles o decenas de miles de especies. El DNA-barcoding sólo facilitará el trabajo de los taxónomos, que aún son necesarios (de hecho, más necesarios que nunca) para identificar especímenes problemáticos. Dadas las estimaciones para el número total de especies existentes y el ritmo actual de descripción de nuevas especies, necesitaremos taxónomos, al menos, durante los próximos 500 años, o probablemente mucho más. Esto es más de lo que la mayoría de los científicos que trabajan en otras áreas del conocimiento estarían dispuestos a apostar.

Es cierto que los genomas de los organismos no modelo son grandes monstruos de enorme complejidad a la espera de ser domados. Pero lo cierto es que todo lo que se necesita para la identificación inequívoca de la especie a la que pertenece un espécimen es un fragmento de sólo unos pocos cientos de pares de bases de una región variable del genoma (¡en la mayoría de los casos, basta con sólo 200 pares de bases!). El ADN mitocondrial y, en concreto, el gen de la citocromo oxidasa I (COI) ha demostrado su utilidad para esta tarea en muchos grupos de organismos (incluyendo los animales; otros genes son más utilizados en el caso de plantas u hongos). Si las secuencias sólo se quieren para fines de identificación, lo único que se necesita es secuenciar 200 pares de bases de COI. Rápido y fácil.

Y barato. Los costes de secuenciación no han hecho más que caer en picado desde hace tres décadas y se prevé que sigan disminuyendo día a día. Las increíbles tecnologías de secuenciación que crecieron bajo el gran paraguas del Proyecto Genoma Humano ya han llegado a los laboratorios de tamaño medio. Hoy en día, secuenciar el DNA-barcode de un espécimen desconocido es algo que un estudiante de biología de primer año podría realizar durante su primera práctica de laboratorio. Los costes y la complejidad ya no sirven de excusa.

Recientemente, comprendí la importancia fundamental del DNA-barcoding (es decir, la necesidad urgente de obtener las secuencias de tantas especies como sea posible y depositarlas en una base de datos pública tan pronto como se pueda) cuando empecé a analizar los datos de secuenciación masiva de muestras recogidas en comunidades marinas de fondos duros en los Parques Nacionales españoles de Islas Atlánticas y Cabrera. Este tipo de estudios son cruciales para entender cómo están cambiando las comunidades marinas (y están cambiando, seguramente, a un ritmo más rápido del que nos pensamos). Tenemos que obtener datos de estas comunidades y caracterizarlas tan rápido como podamos, si es que queremos ser capaces de detectar cualquier cambio en un futuro próximo, antes de que sea demasiado tarde. La forma sensata de hacerlo es utilizar el metabarcoding. Es decir: recoger la muestra dentro de una bolsa, mezclarla con una batidora, extraer el ADN de todos los organismos presentes en la mezcla, utilizar este ADN para amplificar un marcador genético adecuado (COI suele ser la mejor opción) y, por último, tratar de comparar los millones de secuencias que se obtienen con el contenido de las bases de datos públicas de barcodes, con el fin de identificar las especies presentes en las muestras (y, probablemente, su abundancia, aunque esa es otra historia de la que escribiré algún otro día). Los primeros pasos de este procedimiento resultan ser sorprendentemente fáciles. Curiosamente, es la última etapa de identificación la que actualmente está limitando la utilidad de esta técnica. Tenemos literalmente millones de secuencias diferentes de COI, que representan toda la biodiversidad oculta en nuestras muestras, pero sólo somos capaces de identificar (asignar un nombre de especie) un pequeño porcentaje de estas secuencias. Las bases de datos de barcodes de organismos marinos no están tan desarrolladas como las de especies terrestres. Los organismos pequeños y microscópicos están mucho menos representados en las bases de datos que los grandes y macroscópicos. Un porcentaje sorprendentemente alto de la diversidad marina está aún por describir, incluso en los ecosistemas poco profundos del Mediterráneo o del Atlántico europeo, que han sido ampliamente estudiados por los biólogos marinos, al menos desde Aristóteles.

Si queremos empezar a entender los cambios en la biodiversidad que están ocurriendo en estos momentos en nuestros apreciados ecosistemas marinos, es necesario que llevemos a cabo la titánica tarea de secuenciar los DNA-barcodes de la mayor cantidad posible de especies marinas y que compartamos esta información en bases de datos públicas. Estoy seguro de que el metabarcoding pronto se convertirá en la principal herramienta del ecólogo marino. Tenemos que ser capaces de extraer todo su poder, mejorando nuestras bases de datos hasta que los principales huecos estén rellenos. Esta no es tarea para una persona o un pequeño grupo de personas. Dado el abrumador número de especies marinas diferentes, ésta ha de ser una tarea para varios cientos de taxónomos marinos, trabajando en conjunto desde todas las partes del Mundo, identificando especies de los distintos grupos, secuenciando, mejorando clasificaciones, compartiendo información, y no esperando obtener por ello mayor recompensa que el placer de ayudar a otros biólogos marinos en la realización de la mayor (y más útil) empresa de taxonomía marina de todos los tiempos.

Como dijo Harry Truman, es increíble lo que se puede lograr cuando no te importa quién se lleve el crédito.


Comparación entre el DNA-barcoding y el metabarcoding, diferentes técnicas para estudiar la biodiversidad. Mientras el barcoding se usa para identificar individuos, el metabarcoding permite analizar comunidades enteras, gracias a la potencia de las nuevas tecnologías de secuenciación.

Referencias:
Hebert et al. 2003. Biological identifications through DNA barcodes. Proc. R. Soc. Lond. B 270, 313–321. doi: 10.1098/rspb.2002.2218